Todo comenzó un día en el cual nos decidimos ir por “ahí’ en bicicleta. El primer paradero fue llegar hasta el polo con unos baldes colgando de nuestros timones. OH casualidad, justo había un condominio con gente tirando globos, así que nos achoramos. Se armó una guerra de las buenas en la cual como siempre resultamos bien parados a pesar de nuestra inferioridad numérica y de globos. Éramos chibolos (menos mosto que ya tenía su DNI), esto sería cuando teníamos 13 años más o menos. Fue nuestra primer aventura carnavalesca juntos. Y ese día fue inolvidable no solo porque fue el inicio de nuestro afán por los carnavales, sino que también fue el día que Piwi fue bautizado como ‘Jaimito’ por una empleada domestica que paseaba a un perro. Explico lo de Jaimito. Además de la guerra, mojábamos peatones inofensivos, y en una de esas al ‘mas vivo del barrio’ se le dio por amenazar a una empleada (si pues Piwi, tu siempre amenazas y nunca tiras el globo, cabro, asta ahora es igual) con mojarla. Así que la empleada al mas fiel estilo de Abencia Meza agarró una piedra que merodeaba por ahí para mala suerte de Piwi y le devolvió la amenaza con estas palabras: “Oe Jaimito, si me mojas te chanco con esta piedra ah papito!”. Si tienen la mente un poco retardada o no captan las cosas, le dijeron Jaimito por lo bruto (no por Jimmy como seguro pensaban), porque como se acordarán, en los chistes de Jaimito, este siempre dice una estupidez. Y bueno, nos dimos cuenta que el apodo encajaba con el perfil de Piwi.
Bueno, luego de ese pequeño paréntesis para narrar un poco de la vida de Piwi (para mas información ver “La Vida Moderna de Piwi”), continuamos. Nos dimos cuenta que esto de los carnavales era cosa seria y planeábamos continuarla. Hasta ese momento, el barrio no era completamente unido. Nos dividíamos en dos bandos. En un lado Chorri, Piwi, Josue, Chula, Mosto y Dieguito, aunque este a veces andaba medio perdido. Chepe se juntaba también de vez en cuando pero todavía no era completamente de nosotros. Recuerden, era cuando teníamos 13 años. En el otro bando se encontraba Kevin y su junta, la gente de la panadería y sus primos. Aún no conocíamos a Kevin. Vale recalcar que Mario no existía y ahora tampoco y que Trulo se daba saltos esporádicos por el barrio resaqueado y quejándose de dolores de cabeza debido a sus malas noches. Venía un día sí, otro no, desaparecía una semana, y venía la otra.
Y bueno pues, de esa manera se dio lo siguiente: un día que inflábamos globos en la azotea de mi edificio, avistamos por ¿primera vez? (tengo dudas sobre esto) a un robusto ser que sin complejos mostraba cual tío en agua dulce, su enorme barriga desnuda y se encontraba colgando su ropa sucia. De inmediato le encontramos un parecido a Maradona, y esto le valió recibir un fuerte globazo en la guata y para mala suerte suya cientos de globos dieron en su ropa recién secada haciendo que se moje de nuevo y calzoncillos talla XXXL que mas parecían manteles de los que lava Jobita cayeron al piso siendo embarrados. Para los que no saben, la azotea de Maradona se encuentra al lado de la del edificio de la abuelita, por lo tanto subiéndote a una silla tienes un amplio panorama del chupódromo, perdón, hogar de este ser. De igual manera, subiéndote en una silla puede lanzar globos a diestra y siniestra sin inconvenientes. Pero prosigamos. Este conflicto causó en Maradona un gran malestar, por lo cual, luego de haber desaparecido un rato, apareció con un par de discípulos a los cuales bautizamos Timoteo (ahora Kevin) y un chato con pinta de salsero, primo de Kevin al cual Chula apodó como “Cabeza de condón”. Aun nos encontrábamos desprevenidos llenando la famosa “ña pancha” con globos para arrasar con los populares “Covida”, cuando de pronto, también OH casualidad, le cae un globo JUSTO a PIWI si es que no me equivoco, el más vivo. Así, en son de venganza, se inicio una guerra sin tregua donde los globos volaban de lado a lado sin cesar. Maradona y su gente tenían ventaja al estar en terreno elevado y tener un muro protector, sin embargo gracias a nuestra puntería adquirida por la práctica, recibieron varios ‘headshot’ y su frustración llego a tal punto que ya no volaban globos sino huevos y lisuras dignas de un piraña de barrios altos se escuchaban. Pero la que salió perdiendo de todo esto es Jobita. Los manteles que había lavado durante toda la semana terminaron mucho peor que antes. Bueno, y ese fue el inicio de las famosas guerras de edificio a edificio que gozábamos tanto y siempre se daban cuando menos nos las esperábamos. Desde ahí se repitieron varias veces, con resultados similares y con un descubrimiento que nos salvó en muchas situaciones.
Sí, descubrimos que era posible pasarse de edificio a edificio y de esta manera, cuando alguien venia a quejarse de que lo mojamos en son de guerra donde la abuelita, nos escapábamos y aparecíamos en la Favorita como si nada hubiera pasado. Empleamos esta técnica incontables veces, verano tras verano, lo que volvía loco a Maradona ya que invadíamos su privacidad. Quién sabe que habrá pasado por la mente de Maradona al notar que era fácil ingresar al edificio de la dueña de las 3 Marías, pero imaginamos que las rejas con púas que pusieron luego nos dan un pequeño indicio de desconfianza. Estas rejas nos dificultaron un poco el trabajo, pero igual se pudo superar esa pequeña traba. Así, encontramos el mejor spot para mojar. El edificio de Maradona. Tenía un panorama de todo el barrio, 3 Marías y Vía Lactea. Hasta se podía ver que hacía Piwi en su cuarto, lo cual nunca fue interesante dicho sea de paso (batería y la lengua que se mostraba en todo su esplendor, o sino rascarse las bolas). Desde entonces hasta ahora, en momentos del mes de Febrero en los cuales estamos tranquilos y apaciguados, cuando estamos pensando que hacer, subimos a ese lugar para mojar desde arriba aunque todos los globos terminen en dirección a un arbolito donde abajo hay un sujeto con diente de oro y corrida de maricón (sacando el culo, recordar esa persecución a Sebastián), o en la espalda de Hildebrandt con la excusa de que hace mucho calor y queremos ‘refrescarlo’.
Estimado lector, esta parte de los carnavales llegó a su fin. Fue un poco la narración de como comenzó nuestra historia de los carnavales. Continuaremos más adelante narrando las demás historias que nos pasaron, ya grandecitos y con mucho mas acción. Ya se imaginaran cuales son.
Paciencia, y que tengan un buen día. Menos tú Mario.
Paciencia, y que tengan un buen día. Menos tú Mario.
4 comentarios:
"Éramos chibolos, esto sería cuando teníamos 13 años más o menos."
mosto debio haber tenido unos 17 seguro...
china tres marias.. BOOOOM, globaso a la luna de la S
dumbo
eso de las combis viene en la segunda parte jaja no te preocupes te mencionare en alguna parte 'nuevo miembro'.
chorri
me parece bien enano. me alegra que cumplas con tu palabra (al fin, la tercera es la vencida)
Chupenme la pinga chibolos maricones.Seguro todos ustedes son homosexuales comepingas.
vayanse a la conchasumadre
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